Donde otros vieron "tragedia" yo decidí ver "esperanza".

Barry Neil Kaufman


"... No renuncies a tus proyectos por una tormenta pasajera."



domingo, marzo 20, 2011

Función Madre y Padre - Rodrigo

Cuando la madre asiste al niño lo hace condicionada por su historia y la del grupo social al que pertenece.  Lo asiste, interpreta y responde de acuerdo con sus propios pareceres, lo violenta porque sobreimprime sobre el psiquismo del hijo una forma particular de dar y recibir amor que  pertenece a la experiencia histórica de esa madre como adulta o de quien este cumpliendo la función madre.
También puede observarse que a diferencia de su padre que  reconoce que grita, Rodrigo habla tan bajito que  no se lo puede casi escuchar.  Con ambas modalidades los dos están pidiendo que  se los escuche  ya sea dentro del núcleo familiar como en la consulta con la psicopedagoga.
Schlemenson[i] en su texto se refiere al reconocimiento del lugar del padre y a la palabra del padre como ordenador del psiquismo infantil; a que el argumento “me lo dijo mi papá” justifica para el niño cualquier situación incierta; a la importancia de hablar con los hijos y relatarles aspectos verídicos de la propia historia personal de cada progenitor, para incrementar la curiosidad y el deseo de adquirir y enriquecer conocimientos.
Las relaciones maternas y paternas filiales facilitan u obturan. Como por ejemplo, las funciones maternas destructivas (desprecio y desconfianza en la potencialidad del niño) y las expulsivas (exigir autonomía anticipada a las posibilidades del niño) propician la aparición de problemas de aprendizaje.
En relación al caso Rodrigo, ¿la madre reconoce el lugar del padre?, ¿propicia su reconocimiento?; ¿el padre puede cumplir su función sin gritarle a Rodrigo, sin enfrentársele?; ¿el padre puede ser escuchado por la madre?; ¿la madre puede escuchar a ambos?;  ¿Rodrigo se siente escuchado por sus padres?


[i] Schlemenson, Silvia. “El aprendizaje: un encuentro de sentidos”. Cáp. Partiendo del origen. Edit. Paidós. Bs.As

Lic. Gabriela Castellano

Test CAT

En cuanto al test CAT, es utilizado en la clínica psicopedagógica  para analizar estructuras de personalidad en función de los mecanismos de defensa del sujeto; en referencia a lo cognitivo se relaciona con la capacidad de relatar historias con sentido, de organizar frases con coherencia, de identificar situaciones, de la capacidad de comprender las consignas y de organizar la propia realidad;  las omisiones o adiciones de personajes. 

Lic. Gabriela Castellano

martes, marzo 15, 2011

"-¿Quién eres tu?, Dijo la Oruga.
- Yo, ....yo casi no lo sé, señor, en este momento....por lo menos sé quien era yo cuando me levante esta mañana, pero me parece que debo haber cambiado varias veces desde entonces.”

( Alicia en el país de las maravillas – Lewis Carrol. Cap. V “ Consejos de una Oruga”)

domingo, marzo 13, 2011

Si estás dudando, actúa antes y piensa después.

Paulo Coelho
Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.

Steve Jobs

sábado, marzo 12, 2011

PARA CONSIDERAR TODOS LOS DIAS ...

Ya perdoné errores casi imperdonables.
Traté de sustituir personas insustituibles; de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné de algunas personas, más también yo decepcioné a alguien.
Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado, pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos; pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé solo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y....
Tuve miedo de perder a alguien especial (Y terminé perdiéndolo), ¡¡¡Sin embargo sobreviví!!!
¡¡¡Y todavía vivo!!!
No paso por la vida y tú tampoco deberías solo pasar...
¡¡¡VIVE!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía, por que el mundo pertenece a quién se atreve, y la vida es mucho más para solo ser insignificante.

Charles Chaplin.

domingo, marzo 06, 2011

"Pies pa' qué los quiero si tengo alas pa' volar"
Frida Kahlo

Psicosis infantil

Jerusalinsky[i] menciona que ante un niño psicótico es “…necesario que haya alguien que sea capaz de interpretar esa fragmentación de su simbolización y ayudarlo a construir nuevas metáforas allí donde las suyas propias no alcanzan”  y que desde la posibilidad de encontrar alguna forma de cambiar algo en la posición fantasmática que  el niño ocupa en el discurso parental se puede lograr que la estructura psicótica se transforme o que la psicosis se articule de un modo tal que  no le impida circular socialmente. El autor aclara que ambas opciones no son fáciles de producir a lo largo de un tratamiento.


[i] Jerusalinsky, Alfredo. “Psicoanálisis en problemas del desarrollo infantil”.  Editorial Nueva Visión. 

Lic.Gabriela Castellano

Estrategias con la familia

Estrategias con la familia

-  Pedirles a los padres que realicen ellos un genograma de su familia que incluya a las tres generaciones (abuelos – padres – paciente y hermanos)
Con la finalidad de observar más claramente la estructura familiar, los miembros que la componen y cómo ellos mismos se simbolizan y grafican.

- Otra opción es pedirle a los padres que confeccionen una línea de vida que incluya en el eje superior los momentos de infelicidad (con mayor y menor intensidad) y en el eje inferior los momentos de felicidad (Ejemplo: embarazo, mudanza, fallecimiento, etc).

Lic. Gabriela Castellano

Caso LUIS


o       Otra posible intervención posterior a que Luis comience a escribir lo que siente es que la psicopedagoga le puede mostrar el dibujo que realizó él mismo de tres amigos suyos (Figura 1) y pedirle que  escriba una historieta que  los incluya como sus personajes principales.
Puede considerarse al relato como fenómeno lingüístico que  se expresa de diversas maneras.  Se puede iniciar la narración de un relato a través de un trabajo plástico (dibujo o collage), en forma unitaria o por escenas (historietas), sobre temas pautados por el psicopedagogo o elegidos por el propio paciente.  El relato revela la subjetividad de su autor, su modo particular de percibir el mundo, de relacionarse con él y de darle sentido.
La lectura psicoanalítica y psicogenética de los relatos verbales y gráficos permite, en el trabajo clínico, develar la estructura subjetiva e intersubjetiva inconciente, la organización y la dinámica del pensamiento y del lenguaje y sus alteraciones.[i]


[i] Muller,  Marina. (2001).  “Aprender para ser”. Pág. 195. Editorial Bonum.  Bs. As.
- Schlemenson, Silvia –  Prol Gerardo.  (2004). “Subjetividad y lenguaje en la clínica psicopedagógica”. Cáp. 4.  Editorial Paidós.  Bs. As.
- Wettengel, Luisa - Prol, Gerardo.  (2006).  “Tratamiento de los problemas de aprendizaje”.  Cáp. 1 y 4. Novedades Educativas.  Bs. As.
- Schlemenson, Silvia  y otros.  (2007).  “Leer y escribir en contextos sociales complejos”.  Editorial  Paidós. Bs. As

Lic. Gabriela Castellano

Los cuadernos están para hacernos acordar

“Los cuadernos están para hacernos acordar”  palabras que pronunció una niña en una sesión grupal[i].  El niño es autor de lo que  escribe en su cuaderno y éste es el documento de su historia y de su transitar por el tratamiento porque remite a la identidad de quien lo escribe. Documenta su historia, permite que  lo pasado quede inscripto para poder ser retomado.
El proceso de la escritura deja un producto visible.  Escribir supone mostrar la propia palabra, reconstruirla, mostrar la propia autoría.  La palabra escrita requiere un lector real o virtual  a quien se dirigen las expresiones del sujeto.
El querer leer y escribir tienen que ver con la urgencia del deseo, con la curiosidad, con la necesidad de ser escuchado, con el despliegue de la imaginación.[ii]


[i] Wettengel, Luisa - Prol, Gerardo.  (2006). “Tratamiento de los problemas de aprendizaje”. Cáp.4, Pág. 61.  Novedades Educativas. Bs. As.
Schlemenson, Silvia  y otros.  (2007).  “Leer y escribir en contextos sociales complejos”.  Editorial  Paidós. Bs. As
[ii]  Kligman, Cecilia. (1995).  “Acerca de la relación entre aprendizaje y familia”. En Revista  Aprendizaje Hoy Nº 32. Pág. 18.  Bs. As

Lic.Gabriela Castellano

sábado, febrero 26, 2011

No se puede cambiar a las personas - Melody Beattie

No se puede cambiar a las personas


Cuidar y rescatar de los demás es una manera de escapar de nuestros problemas. Es una conducta basada en una premisa falsa, ya que no se puede cambiar a las personas. Desde luego que las personas cambian, pero lo hacen cuando ellas quieren, cuando les llega su momento y cuando están preparadas para hacerlo.
El intento de controlar y dirigir el cambio de las personas, nos hace que quedemos a merced de éstas. El controlador pasa a ser controlado. Y si ya de por si es malo ser controlado por alguien aun es peor ser controlado por la enfermedad de una persona, ya sea el alcoholismo, la ludopatía o un desorden de
alimentación.
Uno de los párrafos que más me impacto del libro de Melody Beattie es el siguiente:
“A fin de cuentas, los demás hacen lo que quieren hacer. Se sienten como se quieren sentir (o como se están sintiendo), piensan lo que quieren pensar, hacen las cosas que creen que necesitan hacer y cambiarán sólo cuando estén listos para cambiar. El hecho de que ellos no tengan razón y nosotros si, no importa. Tampoco importa que se estén lastimando a si mismos. No importa el hecho de que nosotros podríamos ayudarles si nos escucharan y si colaboraran con nosotros. NO IMPORTA. NO IMPORTA. NO IMPORTA, NO IMPORTA (…) La única persona a la que puedes o podrás cambiar es a ti mismo. La única persona a quien te corresponde controlar eres tú.”

http://www.arturosoria.com/autoayuda/art/codependencia.asp?pag=2

viernes, febrero 25, 2011

Claudio NARANJO

“Necesitamos del equilibrio padre-madre-hijo intrapsíquicos, una familia heterárquica, una democracia familiar como esperanza de la verdadera democracia colectiva. La capacidad amorosa, real, fraternal, demanda una modificación del modelo autoritario. Los sistemas de gobierno autoritario se vinculan con el autoritarismo microscópico en las relaciones humanas”. -/Claudio Naranjo/- Psiquiatra

lunes, febrero 14, 2011

SEAMOS COMO LOS NIÑOS.

SEAMOS COMO LOS NIÑOS (el niño, está en tu interior)
Creamos en lo imposible, so
ñemos con un mundo mejor.
Actuemos como los niños, no le pongamos limites a nuestra imaginación.
Estiremos los brazos para alcanzar lo que más queremos.
Seamos concientes de que necesitamos de los demás cuando nuestras manos no son suficientes.
Enseñemos a los demás lo hermosa que es la vida, y las maravillas que se encuentran al vivirla.
Seamos sencillos y tomémonos el tiempo para apreciar las cosas pequeñas.
La vida es mucho más bella cuando uno la comparte.
Despertemos cada mañana pensando en lo mucho que podemos construir en este nuevo día.
Crecer es una aventura y vale la pena caminarla jugando.


De: Red Donaciones Alma Solidaria

sábado, febrero 12, 2011

El legado de Silvia Bleichmar

Publicado en la revista nº027

Autor: Bleichmar, Hugo

La generosidad de la madre, el inconformismo del padre




Cuando Silvia -Yeye para la familia- estaba en los primeros grados de la escuela primaria la maestra llamó a mis padres por alguna conducta que supongo debe haber sido un acto creativo no esperado en una niña de esa edad. Mi padre escuchó la queja y cuando la maestra terminó de hablar le dijo en un castellano que traicionaba la impronta judía: “Yo estoy muy orbulloso de mi hija”. Así terminó el incidente pero, estoy seguro, no la marca de una aprobación incondicional a una hija que crecía no siendo convencional, aprobación que se multiplicó en muchas circunstancias. Cuando ella tenía unos doce años, un vecino de Bahía Blanca se acercó al negocio de mi padre y le dijo, con cara de preocupación que esperaba fuera compartida: “don Salomón,  acabo de ver a su hija dando vueltas a la plaza en un carro a caballo haciendo propaganda política”. La respuesta nuevamente fue de admiración, con una frase que mi padre repetía siempre delante de Silvia “¡Qué chica ésta!, que en un nivel expresaba una crítica pero dicha con una cara de satisfacción que no sólo anulaba el mensaje aparentemente reprobatorio sino que alentaba a continuar en la conducta. Mi hermana siempre reconoció la importancia que tuvo para ella esa validación de su inteligencia, de su no conformismo, para vivir acorde con lo consideraba que era su deseo, su derecho.

Nada de lo que hizo, como intelectual socialmente comprometida, como psicoanalista en búsqueda de nuevas vías teóricas y de eficacia en la terapia, como persona enormemente generosa y desprendida en lo material, como la más amorosa de las abuelas, como polemista temible, se podría entender sin referencias a sus padres. Orgulloso él, brillante y de lógica abrumadora, contestatario capaz de decir las cosas más terribles, escéptico ante los convencionalismos, con gran inventiva. Ella, nuestra madre, admirada por su marido –“tu madre es una mujer extraordinaria”-, tratando siempre de limar asperezas, de hacer sentir bien al otro, de creerse las justificaciones más inverosímiles que fabricaba de manera automática para que los errores de los que ella quería fueran disculpados. Jamás ninguno de los tres hermanos escuchó una crítica por parte de ella. Su enorme inteligencia estuvo al servicio del amor a los demás y de la solidaridad con las causas sociales –candidata a diputada por el Partido Comunista en la provincia donde vivíamos. Silvia encarnaba muchas de las cualidades que vengo de mencionar. Por ello era adorada y se temía su enfrentamiento. Era hermosa en su juventud, con su pelo pelirrojo que en la mitología familiar se asociaba con carácter intenso e incendiario, con sus pecas, con su boca amplia, con sus movimientos enérgicos. Era hermosa en su madurez, con una elegancia en el vestir que gozaba y, simultáneamente, se mofaba de ella, cualidad de aquellos que son capaces de ironizar sobre sí mismos, sobre sus contradicciones. Era lo que mi madre hubiera querido para sí. Por eso la mimaba y despertaba lo que, mucho tiempo después, entendí como celos en mí y que me llevaron  a escribir con grueso marcador en una pared del patio de mi casa “Yeye, diplococus”, creyendo que era un insulto terrible. Anécdota que reflejaba no sólo mis sentimientos en esos momentos sino el clima de absoluta libertad con que vivíamos los hijos.

Nunca discutimos sobre nuestros posicionamientos en psicoanálisis ni nos preocupamos de exponérselos uno al otro tratando de convencer. Los dos sabíamos que nuestras orientaciones respondían a algo que iba más allá de las ideas sustentadas, reflejaban modalidades de ser, grandes vectores que orientaron nuestras formas de aproximarnos al conocimiento. Yo admiraba la facilidad con la que se podía adentrar en cuestiones espinosas para darles un giro original y belleza literaria. Ella me contaba acerca de una frase o de un párrafo de un gran pensador que le despertaban enorme placer intelectual y deseos de profundizarlo. Yo le hablaba de un dato concreto en psicología, en neurociencia, en las ciencias experimentales, que creía pudiera abrir un nuevo camino. Nuestras conversaciones muchas veces nos conducían a una pregunta que compartíamos con colegas de Argentina y de Latinoamérica preocupados por la misma cuestión: ¿por qué habiendo en nuestro campo del psicoanálisis gente tan inteligente, trabajadora, sin embargo la creatividad, el desarrollo de nuevas líneas de pensamiento, no recogía suficientemente esa realidad? La respuesta, que llegaba al nivel de la estereotipia, concluía con que el miedo, la necesidad de pertenencia, la presión de los grupos, tendían a uniformar el pensamiento. La frase de que “la anatomía marca el destino” encontraba en “la geografía marca el destino” una extensión que nos hacía reflexionar acerca de que si se vivía en Buenos Aires, Londres, París o New York –igual para otras ciudades-, ello marcaba los intereses psicoanalíticos, el horizonte dentro del cual se podía pensar, incluso la forma bajo la cual se escribía. Lo que conducía al problema de cómo pertenecer y ser, ser uno en el grupo. Ella había superado lo que en nuestros padres fueron modalidades que no encontraron una síntesis, la necesidad de mi madre de pertenecer y la de mi padre de ser en su aislamiento. Supo estar dentro y en la interfase.

Cuando escribió “Dolor país” entendí que la práctica psicoanalítica y sus contribuciones teóricas eran insuficientes para contener su vitalidad y polifacética personalidad. Ingresó en el periodismo de opinión con el mismo despliegue de inteligencia, de pensamiento agudo, corrosivo, con los que siempre había encarado sus proyectos. Sabía que lo que escribía debía servir, generar movimiento, no ser solamente solaz narcisista en la contemplación del propio talento. Vivir con el sentimiento de que la vida de uno es finita pero que lo que se haga encuentra continuidad presidió los años de su larga enfermedad. Rechazó la autocompasión, me decía, incluso en los últimos tiempos,  “Huguito, todo bien”, no porque creyera que ese era el estado de su enfermedad –su lucidez era admirable-, sino porque no quería producir dolor. La frase se prestaba a la ambigüedad que ninguno de los dos quería disipar: parecía referirse a su estado físico pero, en realidad, aludía a que, a pesar de lo que le pasaba, para ella “todo estaba bien”, era “lo que nos toca”, y eso está bien que lo aceptemos. Su muerte nos deja un lleno, una guía de cómo vivir y morir con dignidad siendo leal a nosotros mismos en un destino que debe ser construido de manera individual y con enorme gratitud hacia quienes nos aportaron los materiales para ello.

 Aperturas Psicoanalíticas - Revista Internacional de Psicoanálisis.

Silvia BLeichmar Artículo

De la impasse a la analizabilidad
Silvia Bleichmar
Cuando un conocimiento cobra la apariencia de profundizarse cada vez más y, al mismo tiempo, ve limitarse sus posibilidades de transformación, estamos, evidentemente, ante un síntoma. Tal parece ser la situación de una amplia vertiente del psicoaná-lisis de niños que, fruto del estructu-ralismo formalista que impregnó a Europa a partir de los cincuenta y a nuestro país desde los setenta, se ve cada vez más incapacitada de ejercer propuestas clínicas y de ampliar su horizonte productivo, reducido en un circuito reverberante a la repetición dogmática de una serie de enuncia-dos que expresados en tono mono-corde y sin pasión dan cuenta de su esterilidad en un hasta acá hemos llegado” (y, por supuesto, esto no es fácil reconocerlo).
En tal sentido, parecería haber llegado el momento de hacer un ba-lance de los aportes y de las impasses a las cuales nos vemos sometidos desde una propuesta, generada al calor del psicoanálisis francés con-temporáneo, cuyos efectos se arras-tran como ideología espontánea” de los analistas y en particular de aquellos dedicados a la clínica de niños y cuya revisión abre la posibilidad de una reinscripción de los conocimientos establecidos en aras de desgajar de ellos la dosis de verdad
que conservan.
Es indudable que la propuesta inaugurada por Lacan que posibilitó repensar la estructuración del psi-quismo y en particular del incons-ciente en las determinaciones fun-dantes del Edipo concebido en tanto estructura ya no como simple “etapa de la libido propició un corte fecundo con las propuestas sean genetistas, sean endogenistas que obstaculizaban toda posibilidad de concebir las determinaciones que hacen a la constitución del psiquis-mo precoz.


http://www.silviableichmar.com/articulos/actualizDoc2.htm

La Psicopedagogía por Marina Muller

La Psicopedagogía es un espacio inter - disciplinar complejo y múltiple. Como profesión fue y hoy es espacio profesional y praxis, lugar de encuentros e intercambios. Interdisciplinaria desde su misma denominación.
Interdisciplina que configura una práctica diaria donde se encuentran personas aprendiendo en diversos momentos de la vida, en la escuela, en el trabajo, en sus familias, a través de los medios de comunicación, en el tiempo libre.
En sus comienzos centrada en "el alumno que tiene problemas de aprendizaje" pasó a dedicarse a comprender los síntomas en el contexto familiar y escolar, al abordaje grupal e institucional, a la formación y asesoramiento de docentes y padres, al trabajo interdisciplinario con psicólogos - pediatras - neurólogos - trabajadores sociales - fonoaudiólogos y demás profesionales.

Marina Muller

Lic. Gabriela Castellano